viernes, 31 de julio de 2009

Vacaciones...

Supongo que todos los años es igual, y que a todo el mundo le pasa lo mismo. Que no es nada extraño que me dé la sensación de que nunca he deseado con tantas ganas unas vacaciones. Y que esté como loco porque se acabe la jornada laboral de hoy, termine el mes de julio y tenga mis vacaciones veraniegas...

No es que tenga decidido no escribir nada en las próxima semanas (tres), pero tampoco puedo prometer que vaya a hacerlo.
Ni es que me vaya a ir muchos días (por ahora), ni muy lejos (por el momento), pero tampoco sé que ganas voy a tener de hacer nada. Lo único que quiero es desconectar y quitarme de en medio lo más silenciosamente posible, sin hacer ningún ruido que pueda despertar ninguna petición a mi alrededor. Desaparecer...

Así que me voy a despedir temporalmente, aunque luego me dé por colgar algo en el blog...
Necesito paz para que se me relaje la espalda y se me recuperen las piernas. Y para reencontrar inspiración, que en los últimos tiempos no me he gustado demasiado en lo que he escrito...

Feliz descanso a todos, nos vemos...

jueves, 30 de julio de 2009

The Blowers Daughter

Imagino que como muchos, conocí esta canción viendo la película "Closer".
Sonaba al principio de la misma, en esa escena en la que se ve a Natalie Portman (¿Alice?) y a Jude Law (Dan) andando por las calles de Londres, entre otras personas anónimas, el uno hacia el otro, diríamos que mirándose y sonriéndose incluso. Justo antes de que ella, norteamericana, mire al lado contrario de la calle al cruzar, y sea atropellada.
Y también sonaba al final, una vez que la Portman le dice al Law que ya no le quiere, cuando todo se resuelve y Law se da cuenta de que ella se ha marchado y ni siquiera sabe como se llamaba. Y ella pasea rompedora, dislocando el cuello a los neoyorquino que se giran a su paso...

Me hice con el disco de Damien Rice en cuanto pude, y lo estuve escuchando un tiempo, hasta que me cansé de su melancolía. Pero confieso que me parece una canción fabulosa.


El otro día estaba buceando entre los canales de la TDT cuando me encontré con el vídeo musical en una de las cadenas de música. No pude evitar sentirme de nuevo melancólico, es lo que tiene esta canción. Así que decidí tirar de un poco de terapia poniéndola en el blog, compartiéndola además con todos vosotros. Y aquí tenéis el vídeo, tal cual está en YouTube (por cierto, si os decidís a verlo, no olvidéis pulsar el botoncillo de "HQ", pues la diferencia de calidad es muy grande, sobre todo en el audio):



Disfrutadlo...

miércoles, 29 de julio de 2009

Ice Age 3

No es que me apeteciera mucho verla, pero después de disfrutar del 3D con "Los mundos de Coraline", la verdad es que me entraron bastantes ganas de repetir la experiencia. Así que me fui a verla un sábado, después de comer, pues ésta es una de esas películas a las que tampoco tengo valor para arrastrar a nadie.

La sesión, para que engañarnos, no ayudaba demasiado. No es que me molesten los niños en general, pero en el cine podría prescindir de ellos sin ningún problema. Y a esa hora había más niños y padres comprensivos de lo deseable.
No se portaron muy mal, simplemente fueron niños, con sus quejas por las gafas 3D y sus comentarios sobre lo que sucedía en la película. Y fue asumible porque la película no me gustó, pero en otras circunstancias me hubiese molestado bastante. Supongo que si algún día me toca llevar al cine a mis sobrinos o a unos hipotéticos hijos tendré que apechugar con ello, pero por ahora prefiero concentrarme en la película.

De todas formas, ya digo que la película no era como para concentrarse mucho. Lo único mencionable para mi gusto es la nueva vuelta de tuerca al concepto de la amistad, siguiendo las bases de las otras películas de la serie, aunque cuando parece que pueden sacar alguna idea seria se echan para atrás rápidamente.
Y por el resto de la historia, se trata de una película decididamente infantil, con pocos matices en los que fijarse ni mucho fondo con el que distraerse. En este caso, incluso se profundiza en el empleo de personajes tontorrones y caricaturescos que aportan poco pero son tan del gusto de los niños, así que definitivamente podríamos decir que es una película para público no adulto.

Al final lo mejor de la película fue el empleo de los efectos 3D. Realmente son muy espectaculares y hacen del visionado de una película una experiencia muy diferente de lo habitual.
Tampoco es que hagan que merezca la pena solo por ellos, pero por ahora siguen siendo tan novedosos que me dejan bastante impactado. Y no tanto por los saltos hacia el interior de la sala y estridencias así como por la sensación de profundidad, y la de realismo que se obtiene de determinadas acciones.

Lo dicho, el error fue mío. Si se tienen hijos a los que llevar al cine, puede ser una buena opción. Pero por lo demás no merece la pena verla en el cine. Algún día la pondrán en la tele, que es sin duda su sitio, y no hará falta que os gastéis el dinero. Creedme que podéis esperar...

lunes, 27 de julio de 2009

Harry Potter y el misterio del príncipe

Sí, soy seguidor de la serie del niño mago.
Me he leído sus libros, los últimos de los cuales he comprado el mismo día de su salida, en la lengua de Shakespeare para no tener que esperar a la traducción. Y he visto todas las películas que han hecho hasta ahora, con menos ilusión que con la que me he leído los textos originales, ante la perdida que implican, pero con bastante interés.

Decir que ya no tengo edad para estas cosas sería despreciar unos libros muy entretenidos que, además, suponen un muy buen ejercicio de desarrollo de una historia desde sus capas más superficiales hasta su núcleo más oscuro, un trabajo muy apreciable de la autora, J. K. Rowling. Aparte de olvidar que, efectivamente, sigue habiendo un niño cada vez más grande en mi interior.
Así que tampoco intentaré justificarlo como si me avergonzara de ello, porque no hay necesidad. Si alguien prefiere no adentrarse en su lectura porque lo ve como literatura para niños es su problema, pero creo honestamente que merecen la pena, y que tienen su interés más allá de mi propio gusto.

Las películas de la serie ya son más dudosas. Por lo general suelen parecerme malas, compendio de situaciones sacadas de las novelas sin prestar demasiada atención a su propia existencia como película. No es solo que estén abocadas a fracasar en el simple traslado de las situaciones a la pantalla, imposible dado el volumen de los libros. No, es que además suelen estar mal contadas precisamente por intentar añadir a su desarrollo más de lo necesario, consiguiendo que la acción pierda totalmente el ritmo.
Casi con la excepción de la tercera parte "Harry Potter y el prisionero de Azkaban", dirigida por Alfonso Cuarón y que me gustó bastante, todas las demás me resultaron muy olvidables.

Y al leer las críticas de esta última adaptación, que mencionaban un vergonzante exceso de hormonas juveniles acompañado de una destrucción de muchas de las escenas originales, me temía lo peor. Fui a verla porque tenía que hacerlo, porque a estas alturas no dejaré de ver toda la saga y porque sigue gustándome el personaje y su historia y quiero saber como la resolverán en imágenes.

Una vez vista, he de decir que las críticas son justas. La película tiene demasiados jóvenes en la edad del pavo haciendo idioteces, y se han cargado muchas de las escenas más interesantes del libro. Por no decir que el mismo título de la película y del libro es pasado en la película como una simple anécdota, en vez de una parte esencial de su desarrollo.

Y sin embargo...
Sin embargo, creo que me parece la mejor película de la saga en muchos aspectos. La que mejor mantiene el ritmo (si intentas olvidarte pronto de lo que has leído y te centras en la película) y una muy buena introducción a las dos películas que darán fin a la serie, rompiendo la relación 1 a 1 entre libros y películas.

No voy a meterme hoy a profundizar en la cinta, sinceramente no me apetece destripar nada a quién aun no la haya visto, ni diseccionar demasiado una obra que me ha dejado satisfecho. Solo diré que, después de verla, le daré una oportunidad a las dos que quedan para arreglar algunos de los posibles errores de está última, porque creo que pueden cerrar la saga muy correctamente. Que posiblemente el exceso de hormona se debe a que, ciertamente, forma parte de los libros y más vale resolverlo ahora que en momentos más serios de lo que queda por llegar. Y que en realidad no hay nada que se hayan dejado en esta película que no se pueda contar más adelante, ni nada que se haya cambiado que rompa la integridad de la historia.

Una película indispensable para los seguidores de la serie y, evidentemente, totalmente prescindible para el resto. Personalmente creo que mejora las últimas que se han hecho, y me deja con ganas de saber como resolverán todo, aunque en realidad conozca el final. Como poco, muy interesante.

viernes, 24 de julio de 2009

Spotificado...

Desde hace un par de meses, y gracias a un compañero de trabajo, tengo abierta cuenta en Spotify.
Para quién no lo sepa, Spotify es una aplicación que sirve para hacer streaming musical. Tiene concertados acuerdos con muchas discográficas y permite escuchar gratuitamente y con una calidad aceptable de compresión (160 kbps) casi todos los discos de sus carteras. Para financiarse y mantenerse al día en el pago de los derechos de autor, introducen publicidad entre las diferentes canciones (pero sin agobiar, quizás un espacio de 20 segundos cada 5 canciones). Aunque tienen un servicio premium sin publicidad y con una compresión a 320 kbps, por el que se paga una mensualidad.

El programa está muy bien porque cubre un abanico de artistas muy amplio, aunque hay sonadas ausencias entre mis discográficas favoritas (como Elefant, por ejemplo), lo cual implica que tampoco se pueda escuchar a algunos de los mejores grupos... del mundo, o de la historia.
Pero bueno, por lo general cubre bastante espectro como para no echar de menos muchas cosas...

Aunque emplee la aplicación demasiado en casa, en el trabajo la tenemos abierta muy a menudo.
Una de sus mejores funcionalidades es la posibilidad de crearse listas de reproducción seleccionando canciones de diferentes discos y artistas. Esas listas quedan guardadas en tu perfil, por lo que puedes reproducirlas desde cualquier sitio que tenga la aplicación instalada, acceso a internet y un suficiente ancho de banda.
Y encima esas listas se pueden compartir con cualquier usuario que tenga creada una cuenta en Spotify, enviándole un link de acceso, lo cual ha dado lugar a comunidades en internet donde la gente comparte sus listas, agrupando canciones por temáticas o grupos.

Hoy, por expresa petición de otro de mis compañeros de trabajo, quiero ofreceros una lista que me he creado y de la que disfrutamos de vez en cuando en la oficina. Si veo que hay demanda, os recopilaré alguna otra más adelante, y espero que vosotros me ofrezcáis también alguna lista de las vuestras. Aunque no creo que me vayan a llover peticiones...
Personalmente, prefiero crearme listas que recojan diferentes grupos, que sean suficientemente variadas como para no cansarse de ellas enseguida y suficientemente largas como para que no se repitan las canciones en mucho tiempo. Además, en esta lista en concreto, decidí que no hubiese más de una canción por grupo e intenté que fueran temas de ritmo más bien rápido y con predominio de las melodías. Espero que os guste.

http://open.spotify.com/user/oligoqueto/playlist/2Dk8YXfAIiyHLpIMITG6B6

(Instálate la aplicación, valídate con tu usuario y presiona el link)

Por último solo quería comentar que Spotify es un servicio que, actualmente, no está abierto. Como Gmail en su origen, requiere de invitación. Me encantaría poder invitar a cualquiera, pero las invitaciones de las que dispongo son limitadas. Así que no responderé a peticiones vía comentarios en el blog.
Eso sí, si tú que me lees sabes de otra forma de contactar conmigo, no dudes en consultarme...

miércoles, 22 de julio de 2009

La inteligencia de John Dalton.

El otro día me mostraba un compañero de trabajo una publicidad indignante que había visto en internet. Una que me he encontrado después navegando en algunas páginas y que me ha llegado al alma.

Se trata de la siguiente imagen:


Yo no sé que responderíais vosotros, pero yo aquí lo que veo es, bastante claramente, un "21".
Y no tengo muy claro que tiene que ver eso con mi nivel de inteligencia. Como si ser daltónico fuera equivalente a ser idiota.
O va a ser más bien que lo que es de ser idiota es pagar 0,30€ por cada sms de este tipo que quieras contestar para conocer tu coeficiente intelectual...

A mi edad tengo más que asumido lo que implica mi daltonismo. Pero no deja de sorprenderme y molestarme una publicidad así. Porque es tremendamente engañosa, y pretende captar a estúpidos que, al ver un número correcto (como es lo normal), decidan continuar pagando para que les digan que son la hostia de listos. Y porque es una publicidad ofensiva para muchos que, como yo, directamente no podemos contestar a la pregunta, seamos más o menos inteligentes.

El daltonismo es una condición que algunos tenemos, ni más ni menos. Se dice que fue empleada en la Segunda Guerra Mundial como mecanismo para diferenciar patrones de camuflaje que personas no daltónicas eran incapaces de ver, y lo cierto es que, en determinadas condiciones, puede suponer una ventaja adaptativa (como deja claro este artículo sobre monos capuchinos). Hay incluso quién opina que, de hecho, su persistencia es el reflejo de que en algún momento supuso una ventaja en la propia la evolución humana.

Personalmente, creo que no es una cuestión muy importante. En mi caso es casi más que nada una curiosidad y un tema del que reírse de vez en cuando, cuando meto la pata al identificar un color. Poco más.
Sospecho que buscarle profundas raíces evolutivas es un error, y que no tiene más que ver que con mutaciones producidas sobre individuos de forma azarosa que, al ser tan insustanciales, se fijaron en la población, por no provocar ningún rechazo. Pero dudo que supongan tampoco una ventaja evolutiva.

Lo que sí está claro es que, pese a suponer una variación en la forma en la que los daltónicos percibimos la realidad, no tiene nada que ver con que una persona sea más menos lista. De hecho, relacionar la inteligencia con la capacidad o incapacidad de ver los colores es una soberana tontería, está claro. Sería tan absurdo como decir que los daltónicos somos especialmente inteligentes por poder ver en esa misma imagen algo que el resto no ve.

Así que, por favor, que a nadie se le ocurra malgastar unos euros en responder preguntas tan estúpidas, que no está el mundo para este tipo de dispendios...

lunes, 20 de julio de 2009

Bruno.

Recuerdo muy pocas películas en las que me haya encontrado con gente que sale de la sala. Realmente, si me pongo a pensarlo, solo recuerdo dos: "Borat" y "Bruno".


Lo de "Bruno" tiene trampa, porque la vi hace unos días y porque las personas que abandonaron la sala lo hicieron porque, obviamente, no sabían que iban a ver. Eran una familia con niños pequeños que, posiblemente, dado que era un estreno y aun no se habían oído muchos comentarios, pensarían que se trataba de una comedia normal. Y "Bruno" no tiene nada de normal.
Lo de "Borat" en cambio me dejó marcado. Fuí a verla solo, después de varias semanas en cartel y con muchos comentarios sobre ella en todos lados, y en total creo que entramos 7 personas en la sala, pero al terminar la película quedábamos 3. El resto fueron saliendo a medida que la obra se iba haciendo más y más difícil...

No creo que sea una coincidencia que ambas películas sean del mismo tipo, ni que sean tan parecidas en cuanto a su forma de entender el humor y a su estructura. Simplemente Sacha Baron Cohen ha conseguido tocar una tecla de esas duras que hacen que su trabajo despierte pasiones. Se le odia o se le adora. Y generar esos sentimientos tan enfrentados y apasionados es muy difícil...

Confieso que a mi me gusta. No puedo decir que sea un fan, pero me río con sus animaladas. Y me sonroja y me hace retirar la mirada con algunas cosas, y me produce bastante vergüenza ajena con algunas otras. Pero me divierto viendo sus películas, y eso es suficiente para seguir yendo a verle.

Decía antes que provocar ese tipo de pasiones es difícil, y hay quien puede creer que eso no es verdad. Quien pueda pensar Baron Cohen simplemente hace el ganso y lo lleva al límite para provocar la hilaridad, y que eso es fácil. Pero no lo es.
Y no lo es no solo porque no sea nada fácil encontrar un humor salvaje con el que mucha gente esté dispuesta a implicarse y disfrutarlo, sino también porque, a lo largo de la película, Bruno, el personaje en el que Baron Cohen se convierte en esta ocasión, se la juega en más de una ocasión. Y cuando digo que se la juega me refiero a un plano físico. Hay agresiones que le pasan muy cerca...

Prefiero no contar demasiado sobre lo que sucede en la película. Entre otras cosas, porque es muy difícil de "contar".
Digamos que se parece mucho a "Borat" en muchos aspectos, pero que es suficientemente diferente como para que se disfrute sin recordarla. Digamos también que me resultó mucho más salvaje y políticamente incorrecta, lo cual debería servir para que los que vierais la primera os hagáis una idea. Y digamos por último que yo me reí más con "Bruno".


En cuanto al señor Baron Cohen, poco que decir. Que me parece un genio complicado del que difícilmente disfrutaré mucho tiempo, pues si repite sus técnicas acabaré cansado. Pero que no dudo que tiene un mérito tremendo, y que hoy en día me parece el mayor provocador del mundo del humor.
De su habilidad para reinventarse y seguir rompiendo con todos los esquemas de la educación y la corrección dependerá en gran medida su futuro. Y de su capacidad para hacerlo sin caer de lleno en la chabacanería más simplona, algo a lo que se arriesga en muchos gags.
Hoy por hoy su película es de lo más divertido que he visto en mucho tiempo, admitiendo en cualquier caso que es muy posible que alguien vaya a verla y solo tenga ganas de vomitar.
No es para cualquiera, y resulta totalmente desaconsejable para niños y para muchos adultos.

Pero solo puedo recomendarla para aquellos que sepan quien es Sacha Baron Cohen...

viernes, 17 de julio de 2009

Lloyd...

El otro día me puse a hacer una lista de las canciones y los grupos que he ido poniendo en mi blog desde que lo empecé, hace ya demasiados meses.
Lo hice porque, últimamente, cuando quiero poner una canción, si no es moderna, siempre me entra la duda de si ya la habré comentado antes.

No me gusta incluir una etiqueta para cada grupo, como hace mucha gente, pues me parece que tener un millón de etiquetas es desordenado. Pero la verdad es que, después de tantos grupos y canciones publicadas, uno se pierde. Y ahora lo echo de menos, va a resultar que el desordenado soy yo...

El caso es que la lista se quedó en un comienzo muy incipiente. Resulta un poco pesado ordenar las cosas tan a posteriori. Y el caso es que, con esta canción que os voy a poner hoy, tengo una especie de sensación de "déjà vu" horrible, como si la hubiera publicado hace mucho tiempo, y fuese a repetirme. Si es que recuerdo haber buscado incluso la letra y su traducción al español. Pero posiblemente fue por otros motivos, nada que ver con el blog...
Al final tuve que hacer una búsqueda dentro de mi propio blog para convencerme de que no la había puesto...


La canción es muy buena, pero el vídeo es mejor. Está dirigido por Domingo González, habitual de los vídeos de mi idolatrado La Casa Azul. Y no tengo muy claro como se me ha pasado hasta hoy (posiblemente tenga que ver con esa sensación que tengo de haberlo puesto ya).



La canción supone, en cierta forma, la contestación del grupo a la canción de Lloyd Cole "Are you ready to be heartbroken?".
Pues sí, Lloyd, estoy preparado para que me rompan el corazón.

Pop perfecto, de ese que hacen las pequeñas bandas inglesas que se dedican a confeccionar música bonita. Son casi un estilo en si mismas.
Espero que os guste...

miércoles, 15 de julio de 2009

Pagafantas.

A ver, una película con un título así, con ese cartel... no invita a tener grandes expectativas. Encima protagonizada por Gorka Otxoa, que no se puede decir que sea mi actor televisivo favorito... no sé... últimamente el cine español de orientación juvenil es un verdadero desastre.

Bueno, la dirige Borja Cobeaga, así que no puede ser tan mala. Y sí, puede que la palabra "pagafantas" asuste, pero cuando se conoce cual es el concepto detrás del sonido, uno no puede evitar sentir cierto cariño por él. Cariño y complicidad, claro...

Y coño, resulta que las críticas no son malas, mi amigo el cómico me la recomienda y, seamos sinceros, la chica protagonista está más que bien, así que... vayamos a verla.


No me arrepiento, en absoluto.
No es la mejor película del mundo, pero sí es divertida y contiene muchas escenas reconocibles. Casi todos llevamos un pagafantas dentro y, por trillado que esté el tema del amigo enamorado al que la amiga no puede ver como algo más, la verdad es que el punto de vista "hispano" convierte a la película en algo que, al menos, parece diferente.
Cobeaga hace un buen trabajo, con referencias a grandes clásicos muy bien empleadas. E incluso Gorka Otxoa me gustó como protagonista, dentro de un gran reparto en el que destacan Óscar Ladoire y Kiti Manver (injustamente olvidada en el cartel) pero en el que todos sacan su papel adelante con muy buena nota. Así que no puedo quejarme del resultado...

Lo cual no quiere decir que no contuviese algunos fallos. Parte de lo mejor que tiene es que transita por un espacio en el que es muy fácil caer en el peor chabacanismo humorístico español, y consigue esquivarlo con bastante gracia y estilo. Pero sí que es cierto que algunos chistes, puntualmente, se llevan hasta un extremo en el que se salen del tono general de la película, y parecen fuera de sitio. Y que, aunque no llegue a cansar nunca, hay momentos en los que el desarrollo de la idea del pagafantas parece un poco escaso para una película entera.

Pero vamos, que es una obra más que decente para ser la opera prima de nadie, demostrando buen estilo en su director. Y que es divertida sin resultar convencional ni vulgar, un gran mérito. Soy de los que opinan que hacer una buena comedia es bastante complicado, y está me pareció al menos por encima de la media.

Así que os voy a recomendar que vayáis al cine a verla, pues aunque parece un producto perfecto para el vídeo, siempre conviene apoyar a directores noveles que resultan así de prometedores, y más nos vale proteger el talento.
Que os divirtáis...

martes, 14 de julio de 2009

Decide tú...

El otro día vi en el periódico una noticia que me llamó mucho la atención. Una de esas cosas que te sorprenden, te parecen una idea buenísima pero que según lo vas pensando más y más te van dando miedo por el tipo de cosas que implican.
Algo que, como muchas otras cosas que aparecen desde el mundo de internet, suponen una novedad tal que es fácil encontrarle tanto utilidades cojonudas como peligros indeseables.

Se trata en concreto de la siguiente noticia:

"Internet para indecisos"

El software que propone es una aplicación web, por internet, a la que, una vez registrados, podremos lanzar cuestiones que nos ayuden a resolver nuestras indecisiones. Si no tenemos claro que cenar, por ejemplo, la página nos ofrecerá una serie de consultas previas, y en función de nuestras contestaciones, nos sugerirá algo acorde con nuestros gustos y con lo que podamos desear en ese momento. Y no solo eso, dado que exige registro previo y nos genera un perfil, será capaz de aprender de nuestras decisiones, para afinar consultas posteriores.

La idea me parece genial, pero a la vez me asusta. Hoy en día a la gente le cuesta cada vez más pensar por si misma, como para que encima sea una máquina la que al final nos cierre aun más el ámbito de decisión proporcionándonos directamente las opciones.
Si encima tenemos en cuenta que detrás de la inteligencia artificial de la máquina que nos ofrece esas opciones se encuentran las ideas precargadas de los programadores, la cosa es aun peor...

Me asustan este tipo de herramientas porque me da la sensación de que el mundo de internet, en su voluntad de facilitarnos las cosas, nos está convirtiendo en robots fácilmente manipulables. ¿Nadie se da cuenta de que cada día somos menos responsables de nuestros propios actos?
Pero no puedo evitar reconocerle a la tecnología una gran utilidad para resolver tonterías que, en ocasiones, nos paralizan un poco. Quien no se habrá quedado preguntándose alguna vez donde ir a cenar, por ejemplo, viendo como el tiempo se aproximaba inexorable a la hora de hacerlo sin haber tomado aun una decisión..

No sé donde acabaremos, pero espero que al final nos demos cuenta de que poco a poco vamos haciéndonos menos conscientes, estamos cada vez más dormidos y tenemos menos capacidad para pensar por nosotros mismos. Nos facilitamos todo hasta un punto que al final no sabremos decidir sin ayudas, y puede que llegue un punto en que cualquier dilema no resuelto con anterioridad, por leve que sea, nos suponga un serio problema vital.

Solo el tiempo nos dirá donde acabaremos...

lunes, 13 de julio de 2009

Zack & Miri

Hace un tiempo puse en el blog un vídeo de parte de una conferencia de Kevin Smith, en la que narraba su experiencia como guionista. En aquel post expresaba mi admiración por Kevin Smith como creador de diálogos, y decía de él que me parece un tipo de lo más divertido.

El caso es que llevaba ya un tiempo sin ir a ver nada suyo en el cine. Poco a poco dejó de ser tan rompedor, se convirtió en un tipo algo repetitivo para mi gusto, y dejó de apetecerme ir a ver sus películas. Pero en esta ocasión, no sé porque (quizás porque mi amigo el "Crítico sin criterio" lleve meses anunciando su crítica a la película en su blog) me apeteció ver "¿Hacemos una porno?", la traducción española de "Zack and Miri Make a Porno".

La película es, sin ninguna duda, una película Kevin Smith. Contiene sus típicos diálogos fluidos e ingeniosos, los personajes callejeros con sus expresiones macarra y su ya casi inevitable inclinación hacia el romanticismo, que se intenta esconder detrás de todo lo anterior para no resultar cursi.
Pero contiene también sus fallos más típicos: cierta dificultad para desarrollar la historia de forma ajena a esos diálogos, de manera que no se pierda el ritmo y el interés fuera de ellos, y una preocupante pérdida de frescura y naturalidad que posiblemente derive del hecho de que, como todos, se va haciendo mayor.

Aun así me gustó la película.
Me había planteado ir a ver "Pagafantas" en su lugar, sorprendido por la valoración de alguna de sus críticas, y me hizo gracia encontrarme en la película de Smith con dos personajes cercanos al concepto. Porque no es que Zack esté detrás de Miri y eso le convierta una pobre marioneta de los gustos de una agasajada Miri, pero sí que son dos mejores amigos de diferente sexo.
Es cierto que se alejan totalmente de la idea cuando se analizan los diferentes intereses de cada uno sobre el otro, y se ve que básicamente son dos amigotes que viven juntos, como podrían serlo dos mejores amigos chicos. Pero también es verdad que al final el fondo de la cuestión es el mismo, la dificultad de mantener una relación de amistad así, y de que cuando no hay un equilibrio entre lo que uno espera del otro, o ese equilibrio se rompe, la tensión sexual puede cambiar totalmente la amistad inicial.

En cuanto a los actores, confieso que Seth Rogen me resulta un tipo bastante divertido y entrañable, aunque sea solo por su físico. Pero que también tiene cierta capacidad para dejar de ser un osito y parecer un tipo retorcido. Es decir, que me gusta como actúa.
Y Elisabeth Banks fue todo un descubrimiento de la película, pues, aunque tiene un rostro de rubia guapa estándar y no pueda decir que la recuerde de ninguna película anterior, salí de la sala pensando que era "algo diferente".
El resto de actores y actrices del reparto tiene menos peso en la película, pero se ven recompensados por el hecho de que sus personajes tienen todos un toque "extraño" que les hace especiales y, pienso, más fáciles de interpretar. Personalmente, todos me resultaron graciosos en su papel.

Lo peor de la película es que sabemos exactamente lo que va a suceder. Y que pese a todas las burradas que puedan soltar por sus bocas los personajes, hay momentos que quedan demasiado edulcorados, casi increíbles.
Pero pese a ello, teniendo en cuenta que es una película sin grandes pretensiones, sigue siendo bastante divertida.

En definitiva, resulta una película muy entretenida que posiblemente decepcione a los fans de Kevin Smith más partidarios de "Clerks", y que seguramente no parezca muy mala a los que lo somos más de "Persiguiendo a Amy".
Quizás no merezca pagar la entrada de cine y sea mejor esperar a verla en la tele o en vídeo. Pero tampco dejaría de verla si la oferta contraria fuera una serie como, por ejemplo, "Hospital Central", no se si me entendéis.
Aceptablemente interesante...

miércoles, 8 de julio de 2009

Oportunidades

Lo había oído por la radio, a primera hora de la mañana. Que en septiembre saldría en la semana de la moda de Nueva York un nuevo diseñador español. Uno cuya principal curiosidad era que nunca antes había presentado su colección en la pasarela.

No le di mucha importancia, simplemente pensé "que bien, un tipo que ha conseguido llegar", imaginando que algún organizador de la feria habría visto su trabajo y, al verlo bueno, le habría facilitado un sitio en ella. Una de esas historias en plan "sueño americano", que tanto nos gustan...

Pero después leí el artículo, y fui indignándome poco a poco, al ver de que iba realmente la historia.

"Misterioso novato en Manhattan"

Resulta que esa idea tan bonita que yo me había creado al respecto era totalmente errónea.
El diseñador en cuestión no es que nunca hubiese presentado su colección, es que ni siquiera la había enseñado. Es más, dicen que sus modelos se colocan los trajes en las pruebas con los ojos cerrados, para evitar que alguien los vea, y ni siquiera los posibles compradores han accedido a ver las prendas terminadas.

¿Como entonces había conseguido esa oportunidad?


El artículo no deja espacio para pensar mal.
Directamente lo explica. Resulta que el chico, de 28 años, pertenece a una familia bien que vive entre Marbella y Madrid. Un chico que vivió desde los 11 hasta los 16 años en Estados Unidos, en una academia de tenis de Florida. Y que aunque estudió empresariales y su familia quería que fuera banquero, siempre supo que lo suyo era la moda.
Resulta también que en el consejo asesor de su firma está ni más ni menos que Covadonga O'Shea, cuñada del señor Botín y directora de Telva, y que el director de la empresa y, al parecer, máximo inversor, es el señor Ángel Sartorius Carvajal, dueño de una consultora de proyectos inmobiliarios relacionados con el golf. Nombres que, inevitablemente, huelen a dinero.

Y resulta que el joven opina, no sin cierta razón, que "En España se vive muy bien de la subvención, pero hay que ponerse a producir". Lo cual no es que sea una mala opinión, pero en su caso suena un poco a cachondeo.

Personalmente, sin mucha idea de moda, y sin haber visto su colección (evidentemente), me cuesta opinar sobre lo buen o mal diseñador que es. De hecho, no estoy muy seguro de que nadie opine sobre estos temas sin poner grandísimas dosis de subjetividad en la opinión, por lo que tampoco me molestaré demasiado en saber por otros si es bueno o malo.

Pero lo que sí está claro, más allá de que le salga bien o mal el negocio y de su propio esfuerzo personal, del que no dudo, es que las facilidades que ha tenido para ponerse en el mercado no las tiene un diseñador cualquiera. Que no es fácil conseguir dinero para un nuevo producto comercial, sin haberlo siquiera enseñado, como para encima conseguir financiación para empezar a lo grande.
Y que su opinión sobre las subvenciones, por acertada que resulte en muchos casos, no deja de ser una hipocresía, teniendo en cuenta que él quizás no tenga subvenciones, pero tiene sin duda ciertos mecenazgos que realmente no se sustentan en nada que haya producido todavía.

A veces, cuando se habla de la igualdad de oportunidades, pasamos por alto detalles así. Cómo esa igualdad es más falsa que un dolar con la cara del pato Donald cuando se compara a gente que ha tenido y tiene todas las facilidades para acceder a lo mejor con los hijos de gente que las pasa putas para subsistir.

Y cómo el sistema nos separa cada vez más, creando élites tan grandes y lejanas que parece imposible que sus proyectos, por descabellados que parezcan, tengan posibilidad de fracasar, perpetuando las riquezas.

martes, 7 de julio de 2009

Monstruos S.A.

El otro día pusieron en televisión "Monstruos S.A.". No había vuelto a verla desde que la vi en el cine hace unos años, cuando la estrenaron, y ya entonces me pareció muy buena. Pero al verla de nuevo he visto cosas que se me pasaron por alto la primera vez, así que me ha apetecido hacer un post sobre ella.

Tengo un compañero de trabajo al que también le gustan mucho las películas de animación. De hecho es un tío muy creativo, con mucha imaginación y bastante talento para pasar sus ideas a imágenes, y está haciendo un máster en animación. Empieza a hacer cosas verdaderamente buenas y antes ya hacía maquetas y disfraces muy trabajados y conseguidos (algún día os pondré alguna foto de sus gremlins, espectaculares).
El caso es que, en su opinión, "Monstruos S.A." es la mejor película de animación de la historia. Yo tengo otras tendencias, y desde el año pasado mi favorita es "WALL-E", aunque antes me tiraba más hacia las obras maestras de Miyazaki. Pero he de reconocerle el buen gusto, porque realmente "Monstruos S.A." es una grandísima película.
Aparte de lo más obvio, de lo divertida que es, con esa colección de monstruos imposibles, y de lo imaginativo que resulta su argumento, lo que más me ha gustado de mi segundo visionado de la película son sus ideas de fondo. Como se tratan el miedo y la risa de los niños como si fueran lo más valioso del mundo, y la idea de encontrar una energía renovable para impedir que la sociedad pueda seguir funcionando.
La primera idea hace que la película sea especialmente entrañable. Es fácil captar la empatía de cualquiera cuando se trata de hacer reír o llorar a un niño. Y hace que llegue especialmente la escena en la que Boo descubre que Sulley es un monstruo, cuando le obligan a rugir en la sala de prácticas. Mientras que la segunda me parece una forma muy buena de meter una idea importante en la cabeza de los niños. No es ninguna coincidencia que, al final, la risa se relacione con un sistema sostenible de mantener los requerimientos energéticos del mundo de los monstruos.

Por otro lado, los personajes de Mike y Sulley tienen bastante gracia, pese a que sus dobladores no sean especialmente de mi agrado. Creo que le pediré la película original a mi amigo para ver que tal queda en su idioma, pues no creo que en inglés haya ninguna expresión traducible por "ande andará". Pero el personaje de Boo es casi mejor, habiendo conseguido la dobladora original crear una niña especialmente creíble, motivo por el cual imagino que no se preocuparon de doblarla posteriormente en su versión en castellano. Es de admirar además como consiguen los animadores trasladar sus sentimientos a imágenes de una forma tan realista, mejorando si cabe al personaje.

Por lo demás, la película se ve con mucha facilidad, manteniendo el ritmo sin problemas al ser tan cortita. Que el final esté tan azucarado es más que perdonable, teniendo en cuenta que se trata de una película para niños. Pero lo que sí resulta bastante imperdonable es que las televisiones en España sean incapaces de respetar los títulos de crédito, y que nadie se moleste en hacérselos respetar. En este caso, además, porque las tomas falsas que se supone que hay al final de la película son bastante graciosas, y en la tele se los cargaron con el resto de los créditos.
Os las pongo aquí, por si no las recordabais.



Disfrutadla, si tenéis otra ocasión.

lunes, 6 de julio de 2009

Te quiero, tío.

Sí, tú, ese que me lees...

No, en serio, que este post no va de un tipo medio borracho, abrazando por los cuellos a un tercio de cerveza y a un sufrido amigo que le lleva a casa. Que va de una película más...

Fui a verla porque, aunque no sea de la factoría Apatow (del cual empiezo a ser fan convencido), había oído que era una película muy de su estilo. Así que suponía que tenía que ser divertida.
Además, mi amigo el humorista me la había recomendado diciéndome que le parecía una obra maestra, y tiendo a fiarme de su gusto en lo referente a la comedia. No solo porque sea su profesión (lo cual, viendo a muchos comediantes españoles, no dice mucho), sino porque me gusta y comparto su sentido del humor, así que la película tenía que gustarme.
Y aunque me la vendió como mejor que "Paso de ti", comedia que me encantó en su momento (por cierto, repasando lo que escribí en julio del año pasado, me ha entrado cierto complejo por lo que escribo hoy en día; era mucho mejor), y ahora que la he visto no puedo estar de acuerdo, he de reconocer que la disfruté mucho.

Coprotagonizada por un actor como Paul Rudd, que me parece bastante soso pese a estar labrándose una buena carrera dentro del campo del humor, y por un genial Jason Segel, al que tengo en un pedestal desde que le empecé a ver en "Como conocí a vuestra madre" y, posteriormente, desde que escribió el propio guión de "Paso de ti", la película es una reflexión en tono de comedia sobre lo que supone la amistad, como nos ayuda y a lo que nos obliga, y como se compagina por otro lado con una relación de pareja. Pareja que, por cierto, en la película es interpretada por Rashida Jones, hija del productor Quincy Jones.
Es profundizando en sus matices, en el tipo de cosas que se comparte con parejas y amigos, y en como se transforma nuestra personalidad cuando estamos con unos y con otros, cuando la película obtiene sus mejores resultados. En cierta forma, sin parecerse demasiado en la base de la historia, coincide con otra comedia que me gustó bastante, "Lío Embarazoso", del mencionado Apatow, que también enfocaba parte de su argumento en como influyen las amistades en las relaciones de pareja, y en como a veces las usamos para evitar crecer y madurar.

La película tiene grandes momentos de humor, casi todos relacionados con el personaje de Segel, y aunque acaba en el final que cualquiera podría esperar, lo cierto es que la falta de intriga y previsibilidad no importan demasiado. Como en un monólogo, la importancia estriba en las escenas y los chistes que hay entre medias, y esas funcionan, así que en ese aspecto tampoco merece mucha crítica.
Lo único que le eche en falta fue, en algunos momentos, un poco más de transgresión, pues quizás todo transcurre demasiado plácidamente y hace que el ritmo pueda resultar un poco monótono, pero es innegable que resulta una película divertida y fácil de disfrutar.

Ésta no es de las imprescindibles para ver en el cine. De hecho, entra como una mano en un guante en la categoría de las que uno vería alquiladas.
Pero no supone ninguna decepción, ni la meto en ese saco por no haberme gustado y no merecer gastarse el dinero en ella, a mi me dejó muy satisfecho. Es, simplemente, que por el tipo de película resulta de esas fáciles que se dejan ver en cualquier momento para animar un poco, entra directamente en el cajón del puro entretenimiento.
Recomendable, sea como sea.

jueves, 2 de julio de 2009

Los políticos que no amaban a sus ciudadanos.

Aunque, como comenté en un post anterior, el título original de la primera novela de Stieg Larsson no es exactamente como nos lo han traducido en España, la verdad es que, para lo que quiero comentar hoy, me viene al pelo.
Hace ya un tiempo que ando un tanto hastiado del mundo político que nos ha tocado vivir. De todos ellos, de los "míos" y de los que me son ajenos, de los grandes, de los más pequeños y de los más periféricos, de los que son y no saben ser, de los que no son y desean ser más allá de como consigan serlo y de los que podrían ser pero no son más que un aire que siempre me olió muy mal... de todos ellos...

Nos están acostumbrando a que la política sea una guerra donde las ideas se pierden en el fragor de la batalla, donde lo único importante sea vencer sin importar lo que se dice u ofrece.

Los principales partidos se dan de tortas empleando para ello toda su maquinaria mediática asociada, con escándalos que vienen y van y que de tanto viajar ya ni siquiera influyen en las elecciones.
Cuando les interesa, nos hurtan los debates, para qué examinarse ante la opinión pública si resulta mejor manipularla a través de los periódicos amigos. Y cuando son incapaces de tomar decisiones importantes, globo sonda que va y viene para olisquear como respira el personal, no sea que la idea no resulte tan buena...
Cuando toca tomar una decisión complicada y susceptible de limar apoyo social, se hace siempre después de los comicios, para que no nos acordemos a la hora de emitir el voto. O si se trata de atacar al oponente, digamos que es el diablo en vez de ofrecer una medida política alternativa, no vaya a ser que al intentar ser constructivos nos ganemos la animadversión de algunos...
Da la sensación de que lo único que interesa es destruir al contrario, como si fuese un enemigo más que un simple opuesto, pasando por alto que en ocasiones tendrá tanta razón como uno mismo y que de lo que de verdad se trata, el motivo por el cual les pagamos, es de sacarnos a todos adelante, de hacer lo mejor posible para los ciudadanos.
Vamos, un asco.

Los pequeños y los periféricos, por otro lado, juegan demasiadas veces entre la sensatez y el categoricismo, ideológico o nacionalista. En muchas ocasiones ofrecen las mejores ideas en los asuntos más prácticos, pero también son los que se tiran al monte con más facilidad, defendiendo imposibles indefendibles, y perdiendo así mucha credibilidad. Se equivocan, como todos, pensando que se deben solo a los suyos, que están ahí para luchar hasta la extenuación por ideales irrealizables. Y a veces se enrocan en planteamientos innegociables para el resto, cuando quizás deberían pensar en avanzar poco a poco hacia el camino que pretenden.
Me jode mucho ver como se les desprecia cuando ofrecen buenos planteamientos, pero lo cierto es que la desmesura de otros hace que no resulten del todo confiables. Y es una lástima, porque lo cierto es que por lo general me parecen los menos culpables de este mal ambiente generalizado.
Aunque también es verdad que, cuando pretenden hacer palancas estratégicas basadas en la fuerza que tienen para constituir mayorías, se convierten en grupos ávidos de poder que pierden así buena parte de las razones que les sustentan.

Los que me huelen mal son, paradójicamente, a los que les deseo mejor fortuna.
Porque se les necesita mucho, aunque hayan hecho parte de su fuerza basándose en la negación categórica de conceptos que me parecen (dentro de unos límites) irrenunciables.
Porque sin ellos esto va camino de convertirse en un mundo polarizado donde el bipartidismo mal entendido nos haga olvidar que nuestros políticos tienen responsabilidades mucho más allá del color de sus ideas.
Y, sobre todo, porque hace falta un tercero capaz de mediar entre aquellos que creen que nuestras vidas son sólo su medio para alcanzar el objetivo del gobierno.
Aunque en principio no correspondan con mis propios planteamientos ideológicos, aunque sea de los que voto por ideas y no por personas, aunque dudo que les vaya a votar jamás, deseo que crezcan hasta ser un grupo con poder de decisión, pese a lo que ese mismo poder suele implicar.
Y pese, sobre todo, a que me huela que ese poder es lo que de verdad buscan sus dirigentes ("algo huele mal en Dinamarca")...

Quizás debería haber escrito este post hace unas semanas. O más, hace ya unos 15 meses; o dentro de un tiempo, antes de las próximas elecciones.
Pero la verdad es que da igual, es solo un eructo de hastío que necesitaba sacar y que al final, fuera de mí, va a servir lo mismo que si ni siquiera lo hubiera escrito. Solo me queda sentarme a esperar y ver como nuestra clase política sigue decepcionándonos, pasito a pasito, hasta que dejemos de creer en ellos e inventemos algo mejor.
Con suerte solo nos quedarán algunas generaciones de cansancio y desamor...